¿Un topográfico debe entrar por la vista?
A menudo esperamos que en todo topográfico conste el sistema de coordenadas, la proyección, la escala y supongamos la precisión de los datos representados, pero, dicho esto, si a simple vista tiene un buen aspecto, ¿ya es un buen producto?
En su representación debe ir un poco más allá de los datos tomados objetivamente, resultantes de conocimientos técnicos específicos, esforzándose en representar el terreno de la forma más fiel a la realidad ya la vez lo más comprensible posible.
A modo de ejemplo, analizamos un tramo de camino con una curva cerrada excavada en una pendiente natural. Los datos recogidos en la figura 1, se ciñen a la toma de datos del camino, sin aportar datos de su entorno inmediato y en lo que se refiere a la representación, se observa una curva compuesta de tramos rectos que sería la propia de un dibujo automático y sin revisión.
Por otra parte, las curvas de nivel no suavizadas no nos transportan al lugar del levantamiento, pues la triangulación resultante ha hecho que las mismas queden dibujadas con tramos con vértices provocados por el propio modelo digital, alejándolo de la realidad. Asimismo, la acumulación de curvas en algunos de estos triángulos no reflejan la continuidad que probablemente deberían representar.

Figura 1

Figura 2
En la figura 2 tenemos el mismo tramo pero con algunas diferencias en su representación. La toma de datos va un poco más allá deel propio camino y la mayor densidad de puntos permite al topógrafo que ha estado, representar la curva como tal, la propia de un camino rural donde debería poder girar un carro o incluso otros tipos de vehículos. La mejor distribución de los puntos permite además que las curvas de nivel del camino nos muestren la verdadera pendiente de éste, la cual además de constante, es mucho más creíble que en la figura 1.
En la parte interior del camino, entendemos el porqué de unas curvas muy puntiagudas, al verse representada la línea de rotura por un pequeño pie de talud.
Otro detalle que podemos observar es la legibilidad de los textos. Si los textos se colocan en lugares donde no se corten con el resto de elementos del dibujo y orientados son más fáciles de leer y agilizan su lectura.
Así pues, vemos como una representación más esmerada no sólo nos ayuda a entender el plano topográfico sino que es un indicador de que lo representado es más fiel a la realidad y responde a la pregunta que nos hacíamos como enunciado: Sí, un topográfico debe entrar por la vista y es que en la figura del topógrafo no deja de haberlo.
Roger Sant Vidal




















