Escaneado láser de una subestación eléctrica
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Como consecuencia del abandono del mundo rural, quienes conocen bien las características de sus propiedades suelen desaparecer sin transmitir todos sus conocimientos a sus herederos y descendientes. A menudo se les subestima, con argumentos sobre el escaso valor de la finca y el coste manejable del IBI. Sin embargo, las nuevas oportunidades de explotación (cotos de caza, nuevos cultivos de trufas, huertos de manzanos, turismo rural, ventas a inversores, herencias, parcelaciones…) ponen de relieve la importancia de tener la finca debidamente demarcada.
Por ejemplo, ese posible comprador procedente de países del norte de Europa, donde el registro catastral refleja la realidad. Es muy habitual que, al comparar la superficie registrada con la superficie catastral, surjan discrepancias que habrá que subsanar para poder llevar a cabo cualquier tipo de transacción. Este proceso es lento y puede disuadir fácilmente al posible inversor.
Por otra parte, la falta de inscripciones en el registro de la propiedad hace que las compraventas de terrenos por contrato privado den pie a que alguna persona astuta revenda la propiedad tras haberse inscrito como último propietario.
Un caso concreto.


Estos datos se han acompañado del plano resultante, que incluye una lista de coordenadas de los puntos de referencia que se han medido. La colocación de nuevos mojones sobre el terreno para complementar los límites existentes facilitará la posible explotación o futuras herencias, garantizando que nuestro cliente no encuentre obstáculos en el futuro a la hora de establecer la titularidad, ya sea oficialmente o con vecinos y herederos.
















